Sistemas y Procedimientos

La clave de un Crecimiento Acelerado

 

Introducción

No hay nada más maravilloso que el embarazo de una mujer. Porque allí desde el primer instante de la concepción, se comienzan a multiplicar las células y se van agrupando para formar los diferentes sistemas del cuerpo humano. Es realmente asombroso como Dios programó cada célula para que se vaya asociando con otras que forman parte del mismo sistema, y así se da origen a los sistemas respiratorio, circulatorio, nervioso, digestivo, óseo, muscular, reproductivo, que al nacer ese bebé estarán completamente formados y funcionando como un conjunto que mantiene un equilibro perfecto, dándole vida a ese nuevo ser. De ahí en adelante cada uno mantendrá sus funciones e irá creciendo hasta que la persona llegue a la edad adulta.

Esto nos dice que Dios es el diseñador de los sistemas. Aún el universo lo organizó en sistemas. Y qué decir de nuestro planeta que también está formado por sistemas diseñados para mantener un equilibrio ecológico.

Si Génesis nos dice que el hombre fue creado a su imagen y semejanza, quiere decir que Dios está en el plan de los sistemas. Y Pablo conociendo el diseño de Dios mediante sistemas, al tratar de ayudarnos a entender el funcionamiento de la Iglesia, la llamó el cuerpo de Cristo y la comparó con el cuerpo humano, expresando la importancia y la necesidad de sus diferentes partes y sistemas para su correcto funcionamiento. En Romanos 12:4 y 5 nos dice: Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

Y en el Capítulo 12 de I de Corintios, vuelve a hacer énfasis en la necesidad que tiene un miembro o sistema del otro. Donde un sistema no le puede decir a otro “no te necesito”, sino al contrario, todos los sistemas están en una relación de interdependencia, para que todo el cuerpo esté saludable. En el caso de la iglesia también existen sistemas, que cuando funcionan correctamente y en sincronismo, le permite a la iglesia cumplir los propósitos y planes de Dios en esta tierra. Esto nos indica que al igual que un bebé, la iglesia crecerá correctamente a través de sistemas bien desarrollados.

CALIDAD TOTAL

En mis últimos años de experiencia en mi trabajo secular al final de los ochenta, la corporación para la cual trabajaba, implementó un estilo de gerencia llamado “Calidad Total”, el cual era basado en estudios hechos por un profesor estadounidense llamado Edward Deming en los años 50. Esto me llevó a estudiar profundamente el fascinante tema de la Calidad Total. Deming trató de implementarlo en la industria norteamericana, pero no le prestaron atención, porque no tenían ninguna competencia y se creían dueños del éxito sobre el resto del mundo.

Pero la industria japonesa se interesó en sus estudios sobre calidad, ya que en esos momentos poseer un producto japonés era poseer algo de muy mala calidad. Nadie quería un producto hecho en Japón. En la mente de los ejecutivos de la industria japonesa el problema era la “gente”.

Deming hizo una extensa investigación comenzando en las líneas de ensamblaje automotriz y sus resultados fueron sorprendentes, todo lo tenían mal. Sus empleados estaban comprometidos y eran buenos trabajadores, simplemente no sabían cómo hacerlo bien. ¿Por qué? Porque los sistemas de la línea de producción eran ineficaces, el problema no era la gente, sino los sistemas.

Al final Deming les entregó éste resultado: "Sus sistemas están diseñados para dar exactamente lo que están produciendo". En otras palabras, no podían producir los resultados deseados, porque nunca alguien les había dicho cómo establecer sistemas eficientes para fabricar un automóvil de alta calidad.

El concepto era qué en una línea de ensamblaje, cada estación tiene a la siguiente como un cliente que recibe su producto. Si éste producto no es de calidad, entonces afecta el resultado de la siguiente estación, y así se va acumulando ineficiencia y baja calidad a lo largo de la línea, produciendo al final un automóvil de mala calidad.

Con la ayuda de Deming, los líderes de la industria generaron una revolución al poner a funcionar sistemas eficaces en cada estación de una línea de producción, lo cual hacia fácil el trabajo de la siguiente, dando como resultado un automóvil de alta calidad a bajo precio.

Esto hizo que no solo los automóviles japoneses fueran productos altamente solicitados, sino que también lo fueran los electrodomésticos, equipos electrónicos, relojes, y muchos otros. Hoy en día, Japón celebra el Día de Deming, en honor del hombre que les mostró cómo desarrollar una estructura que les diera el éxito a través de una serie de sistemas eficaces interrelacionados.

Estos principios fueron aplicados en todas las áreas de la corporación donde yo trabajaba, haciendo que las áreas administrativas, productivas, ventas, etc., fueran altamente eficaces. La meta era producir mayor calidad a menor precio. Debido a este principio de Calidad Total, es que el nombre de nuestra estrategia se llama Crecimiento Total.

EL PODER DE LOS SISTEMAS y LOS PROCEDIMIENTOS

No estamos en la industria automotriz, sin embargo, todos podemos usar sistemas eficaces para lograr nuestros objetivos todos los días. Desarrollar sistemas eficaces en cada área de nuestra vida, nos permite ahorrarnos estrés, tiempo, energía y recursos.

Etimológicamente SISTEMA viene del griego Symes-tanai que quiere decir: “colocar junto”, “reunir en un todo”.

"Un sistema es un patrón de funcionamiento o comportamiento que sigue un procedimiento cíclico para cumplir una meta especifica". En otras palabras, si el sistema funciona correctamente siempre producirá los mismos buenos resultados.

Los procedimientos son un conjunto de pasos u operaciones que definen en forma detallada la sucesión cronológica (CUANDO), la manera de realizar una actividad (COMO), por un grupo de personas o departamentos en conjunto (QUIEN), y lo que se debe hacer (QUE), de acuerdo a ciertas normas preestablecidas. Los procedimientos responden a las interrogantes: ¿Qué debe hacerse?, ¿Quién debe hacerlo?, ¿Cómo debe hacerlo? y ¿Cuándo (en que secuencia) debe hacerlo?

Los sistemas poseen una organización interna autónoma, es decir, un modo específico de interconexión e interacción de sus componentes dirigido por los procedimientos.

Tomando esto en cuenta, podemos comprender que la iglesia – fundamentalmente un cuerpo espiritual – no sólo es definida por el conjunto de creyentes, edificios y doctrinas, sino también por la manera cómo interactúan sus sistemas y procedimientos.

En un cuerpo sano los sistemas funcionan autónomamente, permitiendo que la persona se enfoque en su propósito. Por ejemplo, después de comer no tenemos que preocuparnos de cómo el cuerpo extrae los nutrientes para alimentarse, sino que todos los componentes del sistema digestivo lo hacen autónomamente, mientras nosotros continuamos con nuestro trabajo.

Cuando éste sistema se descompone, por ejemplo, se indigesta; inmediatamente todo el cuerpo se ve afectado, y nuestra capacidad para trabajar y producir resultados disminuye o se detiene. De esto podemos ver la importancia no solo de los sistemas, sino de los procedimientos que le llevan a funcionar correctamente.

Inicialmente se conocen dos clases de sistemas: Los naturales y los artificiales. Los naturales son los que fueron diseñados por Dios y los encontramos en la naturaleza, tales como el sistema planetario, los sistemas del cuerpo humano, el sistema familiar, etc. Y los artificiales son los creados por el hombre, tales como los sistemas políticos, el sistema bancario, el sistema eléctrico, etc.

Estos también están en la iglesia, algunos diseñados por Dios y otros diseñados por el hombre. Sabemos que la iglesia es un cuerpo, por lo que se deduce que una iglesia sana también debe tener sistemas trabajando eficazmente de una manera autónoma. Aún si un pastor no sabe cómo identificar esos sistemas, y como mantenerlos saludables, sin embargo, algunos están allí y otros no existen.

La salud y el crecimiento de la iglesia depende de que todos los sistemas estén funcionando correctamente según los procedimientos establecidos, porque estos son los que permiten alcanzar los propósitos de Dios. Los principios de Deming se aplican aquí, el funcionamiento de la iglesia es como una línea de ensamblaje, donde cada sistema está encadenado o engranado con otro, produciendo una dinámica que se transmite entre ellos la cual trae el crecimiento.

Esta línea de producción fue la que enseñó el Señor Jesús, que consistió en tomar personas sin ningún compromiso con El y llevarlos por un proceso de diferentes fases hasta convertirlos en apóstoles que continuaron repitiendo el mismo proceso en otros.

Si revisamos cada iglesia, en cada una existen sistemas y procedimientos que producen los resultados según la calidad de su funcionamiento. Después de estudiar un sinnúmero de iglesias exitosas y no exitosas, encontramos que las iglesias exitosas han logrado poner a funcionar eficazmente sistemas interrelacionados, que una vez que entran en operación, lo hacen autónomamente, sin que el pastor esté allí para asegurase que esto ocurra.

LOS OCHO SISTEMAS DE CRECIMIENTO TOTAL

Al igual que nuestro cuerpo tiene sistemas autónomos, una Iglesia en Crecimiento Total tiene sistemas bien definidos los cuales operan eficazmente.

Los ocho sistemas están interconectados, y son igual de importantes. Puesto que la iglesia es un ser vivo, los sistemas deben estar bien desarrollados y funcionar autónomamente. Así como usted respira mientras duerme, los sistemas en la iglesia deben operar sin supervisión constante. Sin embargo, para asegurarnos de que todos los sistemas de nuestra iglesia funcionen correctamente, igual que nosotros debemos someterlos a un chequeo periódico, esto es mediante el seguimiento y la evaluación de las metas y los resultados.

Esta es la razón porque las iglesias fallan, los sistemas existentes no son eficaces, o faltan otros sistemas para que se interconecten unos con otros, haciendo que las iglesias no alcancen la altura de su potencial dado por Dios. Tenemos que hacer nuestra parte para asegurarnos de que los ocho sistemas estén establecidos y funcionando correctamente, para que nuestras iglesias sean sanas y crecientes.

Crecimiento Total es una herramienta para medir cómo está funcionando cada sistema, no importa en qué etapa se encuentre. Sea que su iglesia sea muy joven o tenga muchos años, necesita de estos ocho sistemas activados y maximizados para producir un crecimiento acelerado. Más detalles pueden ser vistos en el entrenamiento de doce semanas en la página ¿Cómo empezar?.

Leer ¿Para quién es Crecimiento Total?